VI: Superconductor
"Mi padre vendrá a buscaros", promete la voz de la radio. "Su nave es veloz y su navegación segura. Se dedica a estudiar los movimientos de la Luz, y esa Luz viajará incluso hasta vosotros".
No queda suficiente éter. Entre todos, deciden que las crías deben recibir todo el suministro. Los demás no reciben más que unas gotas.
Aun así, se mueren.
Namrask se aferra a la voz de la radio y hace que los demás la escuchen. "Ella es tan joven como algunos de vosotros", dice un día. "No es mucho mayor que una cría".
"Mi padre volverá a buscaros", dice la voz.
No tiene sentido responder, pero lo hace. "¿Quién es tu padre? ¿Cómo puede estudiar la Luz, si se nos niega?".
Ella pasa un buen rato sin responder, pero puede que no sea culpa suya. El receptor está dañado, así que le cose un parche con hilos superconductores.
Cuando responde, parece molesta. "Soy Eido, hija de Misraaks, kell de la Casa de la Luz. Él está cerca de la Luz porque está cerca de los portaluces. Mi padre camina junto a los guardianes del Viajero".
Namrask se arrodilla, paralizado por el miedo. Arranca el parche de la radio y se aleja. "¡No puedo ir con ellos!", gruñe.
Oeriks lo llama, pero Namrask está demasiado lleno de furia y de miedo. Los guardianes seguro que lo reconocen si se coloca bajo el Viajero.