ENTRADA 7: Ira
Esta página está cubierta de moho y tiene la marca de un recuerdo…
Las palabras vierten experiencia en tu mente abierta…
A TRAVÉS DE LOS OJOS DE CATÁBASIS…
Duermo inquieto, atormentado por pesadillas.
Estoy en la calle cuando las sirenas empiezan a sonar.
Me quedo tendido contemplando al Viajero durante un buen rato. Incredulidad. La brecha en el pensamiento de una mente semiautomática.
La Legión Roja ataca. Veo su temible artillería causar estragos en la Torre.
Todos se alzan, menos yo.
Caen escombros. Me he quedado aislado. Busco a Gilgamés, pero no está.
La jaula ahoga nuestra Luz.
El fuego me persigue de una calle a otra. No hay Luz. No hay munición. La Ciudad arde.
Céfiros sin rostro me chillan bajo un dios despiadado. La muerte, con armadura roja, cubre las paredes y…
La Ciudad arde.
Huyo. Huyo. Huyo. Huyo. Huyo… me pesan los pies por la culpa.
La Ciudad arde y tú no has hecho nada.
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La estrella rota de Gil encuentra mi vergüenza.
Solo quedamos nosotros, forjando la supervivencia.
Juntos nos arrastramos hacia el exilio.
FRENÉTICOS GARABATOS EN LOS MÁRGENES: La pesadilla ha vuelto. Ha tardado meses, pero siempre vuelve. Esta vez, viene con fuerza. Cada noche, desde que cogimos este cargamento, aúllan. Juraría que están tres cubiertas por debajo, pero se oyen. Gil ha estado paseándose por la nave con frecuencia.
Hora de preparar las mochilas. Encontraré un rincón cerca del hangar, en el lado opuesto al laboratorio de Qinziq. El lugar está abarrotado.