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Una distancia necesaria

Creo que nuestra Ciudad está en su mejor momento, con los guardianes y las personas que estos protegen viviendo juntos, compartiendo sus vivencias y tradiciones. También sé que los guardianes ven cosas que muchos nunca entenderemos por completo. En pos de la felicidad, solo un tonto diría: "Deseo vivir para siempre". La naturaleza de vuestra vida es un gran regalo del Viajero, pero también una carga tremenda que los guardianes de la Ciudad habéis asumido de manera voluntaria viviendo aquí con nosotros. Debido a la Luz del Viajero, los guardianes estáis en peligro constante. Sí, lo que está en juego es diferente para un guardián que para el resto de nosotros, pero ¿tan diferente es el precio emocional? ¿Cuánto confiáis en insensibilizaros al miedo y al trauma para hacer vuestro trabajo, tan vital? Ikora me dice que no piense en esto, pero no puedo evitarlo. Nunca he entendido del todo a la guardiana Eris Morn. A mí me gusta plantarme firmemente en el ahora, en lo tangible. ¿Cómo puedo mejorar la vida de mis amigos en este momento? ¿Cómo puedo animarlos, darles una buena conversación o una buena comida? En el pasado, vi que Eris era el polo opuesto a esto. Al menos en mi cabeza, la acusé de ser... lúgubre. Pero he comenzado a pensar que solo ve las cosas desde una perspectiva muy diferente a la mía. Lo que ha vivido está mucho más allá de cualquier cosa que yo alcance a imaginar, por lo que vemos el mundo de manera distinta. Por tanto, sí, creo que los que sois guardianes y los que no lo somos deberíamos vivir juntos e intentar centrarnos en nuestros parecidos. Pero también entiendo que, a veces, nuestras diferencias nos separan. Para algunos de vosotros, es una distancia necesaria que debéis mantener para hacer vuestro trabajo. Y esa es una verdad con la que todos debemos aprender a vivir. Dicho todo esto, Eris tiene su papel en muchas de nuestras tradiciones, sobre todo en la Fiesta de las Almas Perdidas. Sin embargo, ¡menuda me monta! La primera vez que le pedí ayuda, me dijo: "Eva, el trabajo que estoy haciendo es esencial para la supervivencia de la humanidad. No tengo tiempo para una... para una... fiesta". Y yo le dije lo que siempre digo: "Las pequeñas cosas nos ayudan tanto como las grandes. No dejes que las flores se marchiten en la maceta mientras todavía preparas el jardín, Eris". A ella nunca le gusta, pero siempre está de acuerdo. Y creo que le gusta participar. Una vez vi cómo le daba una caja de pasas a un guardián enmascarado, impávida como una piedra, y luego se daba la vuelta y sonreía. ¡Eris! ¡Sonriendo! Cuando tenga pensado un evento de la Aurora para ponerla al frente, la tendremos sonriendo de oreja a oreja, estoy segura.