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Arrendajo Azul

Uno, dos, ¡tres! ¡Miradme todos, niños! Es jueves, y ya sabéis lo que eso significa… Exacto, ¡es el Día de los Surcanubes! ¿A qué se dedican los surcanubes? ¡Así es! Nos protegen. ¿Y cómo les damos las gracias? ¡Recordándolos! Hoy aprenderemos más cosas sobre Arrendajo Azul. El pájaro conocido por este nombre es muy inteligente, y es posible que lo hayáis visto en algún parque. ¡Algunos pueden incluso hablar! El surcanubes que escogió Arrendajo Azul como alias era muy inteligente. Muchos surcanubes son soldados o ingenieros, pero Arrendajo Azul diseñaba juegos. ¿Sabéis qué es eso, niños? ¡Exactamente! Estoy hablando de videojuegos. Supongo que habréis jugado a alguno con vuestros padres en el Arca de Nubis. ¡Pues Arrendajo Azul fue la primera persona que hizo un videojuego allí! Antes, no sabíamos que era un mundo entero en sí. No podíamos usarla para hacer arte ni visitar a nuestros amigos. Solo metíamos cosas dentro para guardarlas, a modo de armario. Y los armarios pueden dar miedo al principio, ¿verdad, chicos? Pero, si sois valientes, ¡podéis encontrar muchas cosas divertidas dentro! Arrendajo Azul descubrió más usos del Arca de Nubis y la convirtió en un lugar donde jugar o, en caso de ser necesario, también vivir. Cuando desarrolló su juego dentro, descubrió que los vex también usaban el Arca de Nubis. No podían entrar, pero el Arca era tan poderosa que podían emplearla incluso desde fuera mediante el uso de la fuerza del Velo para encender sus propias máquinas, como cuando el viento activa una turbina. Arrendajo Azul aprendió que podía trasladarse del Arca de Nubis a la Red Vex y saboteó sus máquinas desde dentro. Los vex eran demasiado confiados y no pensaban que fuera a encontrarlos, así que se descuidaron. Arrendajo Azul los asustó, ¡y huyeron! Y nosotros aprendimos que ser descuidados con el Arca de Nubis puede ser peligroso, ¿a que sí? Por eso siempre hay que cerrar los puertos abiertos y mantener en secreto la contraseña, porque los vex recuerdan ese miedo y os asustarán para llevarnos de vuelta al redil. Bien, eso es todo por hoy, niños. Tres, dos, uno… ¡A divertirse! Y recordad darles siempre las gracias a los surcanubes. (Carlita Capibara, El rincón de los capibaras, T44, E23).