11. El tecnócrata
Soy Praksis, el Tecnócrata, y estoy en el Renacimiento de Riis. Resulta evidente que, aunque nuestras filas crecen, muchos elixni todavía no aceptan la invitación de nuestra kell a participar en el ansiado progreso de nuestra gente.
Por lo tanto, es mi responsabilidad explicar algo que nunca creí que fuera necesario explicar. No. Eso es falso. Había anticipado cierto nivel de cobardía, obstinación, estupidez, como queráis llamarlo, pero solo al principio, cuando no había pruebas que justificaran nuestra tarea.
Sin embargo, viendo que Eramiskel triunfa donde el resto fracasó… Me cuesta creer que no podáis ver los espacios vacíos en nuestro capitolio medio lleno, o escuchar los susurros de duda que provienen de la debilitada Casa de la Luz.
Así es, incluso desde esta distante luna, puedo interceptar tu transmisión, Misraaks. Algunos te llaman el Renegado, pero para mí eres el Necio porque te aferras a esa obsolescencia del tamaño de una luna. ¿Has olvidado las lecciones que les enseñamos a los niños? Un queche sobrecargado de cosas inútiles no puede volar.
Y a los que seguís su ejemplo y confiáis en la paz con el enemigo, os pregunto: ¿de qué os sirven las palabras de un científico si ignoráis lo que tenéis ante las narices? Pensad. ¿Qué pruebas de lealtad os han dado esos supuestos aliados? ¿Su voluntad de compartir la igualdad con vosotros? ¿En qué os han ayudado?
Si la respuesta es "en nada todavía" o "no lo sé", admiro vuestra paciencia. Para mí, para mi kell y para la Casa de la Salvación, el momento de esperar ha pasado. Los fracasos son demasiados como para seguir invirtiendo en un experimento tan dudoso.
Los elixni debemos cambiar de tácticas para ascender. Uníos a nosotros en el camino hacia el progreso…
O morid junto a los demás vestigios del pasado.