The Grimoire Archive
Grimorio Rastreador Libros

Corrupción

—Tu padre temía tu ira. Te temía a ti. Y lo hacía porque sabía en lo que me podía convertir. Sabía las cargas que corrían por mis venas. Él también las sentía, las había vivido. (Soy un niño. Mi padre atraviesa a tres acechadores ante mí. Sus ojos son de color rojo escarlata, sus afilados dientes avanzan para arrancar sus cabezas de un bocado). Antes, mi padre representaba lo que yo sentía por dentro. Lo admiraba, creía que podía confiar en él. Él tenía una gran sed de sangre y despreciaba al Régimen. Pero, al igual que pasó conmigo, los demás comenzaron a considerarlo un peligro. Fue así como comenzó a ablandarse hasta que, en mi opinión, se degradó al equivalente en Lubrae de fétida putrefacción. —Y empezaste a tratarlo como tal. (Miro fijamente a mi padre, su cabeza cortada y despedazada en mi mano, mientras de ella brota lo que antes contenía). Una consecuencia de su propia debilidad. (Mientras buscaba a mi padre, di con el último escondite de mi clan. No había señales de vida, igual que en los demás. El lugar estaba repleto de baratijas, abalorios y reliquias. Los que quedaban se habían ido a toda prisa. Y sé adónde los lleva esa desesperación). Al mismo lugar al que me llevó a mí. Al abismo.