Un ojo ciego hacia el mañana
"Aquellos que desenvainan no siempre han de hacerlo primero,
pues no es la velocidad lo que mata, sino el ojo, penetrante y atento.
Entonces, no sienten la muerte.
La ven. La conocen.
Y se manifestará nada más apretar el gatillo".
(Extracto de la versión traducida de "Escritos y observaciones de la Costa Enredada: un texto de los caídos" de C.C. LaGrange)
Pirrha, el Fantasma. Pirrha, el Ciego. El barón caído con el ojo que todo lo ve y precisión impecable. Los insomnes creen que él encarna a la leyenda del Fantasma del Cañón del Infierno, pues creen que fue Pirrha y solo Pirrha por sí mismo quien poseyó las sinuosas profundidades del lugar, acabó con los intrusos y aplacó a los grupos de asalto de corsarios mientras sus aliados barones planeaban su violento reino en las galerías laberínticas cercanas al centro del cañón.
Pasó desapercibido durante el levantamiento de los lobos, pero muchos le atribuyen el mérito de asesinar a la guardia de palacio de la reina. Nadie puede constatarlo, pero todos murieron de un solo disparo limpio, preciso y letal.
Pero ¿cómo es posible que un pirata ciego, rechazado y despreciado por su casa, se convierta en el tirador más letal a este costado de Marte?
Es ahí donde reside el verdadero poder de los barones. Son demonios merecedores de todo odio, pero juntos son mucho más que eso. No son simples demonios, son el mismísimo infierno: manifiesto, irritado y agresivo.
Los rumores y leyendas se entremezclan al hablar de la pericia de la Maquinista, el ojo cibernético del Fusilero y el vínculo entre su visión y los sistemas de rastreo de su fusil.
Donde apunta, acierta.
Y cuando acierta, mata.
Hay pruebas que demuestran que los caídos se han adaptado a las tecnologías. Al unir sus entes físicos a máquinas esclavizadas se transforman en otros -se transforman en algo mayor-. El mercenario Taniks es un claro ejemplo, actualmente más máquina que caído, una abominación a ojos de los caídos más tradicionales. Los simbiontes y su aumento por la SIVA, un experimento perverso perpetrado por la poderosa mano de los héroes de Hierro. ¿En qué se diferencia Pirrha?
Los barones, Taniks y los simbiontes suponen un peligro, todos ellos impulsados por su propia ambición. Es más probable que libren una guerra entre sí antes de llegar a apreciar sus puntos en común.
Aun así, ¿no son similares? ¿No son sino la prueba de que hay algo superior que se abre camino a través de la funesta cultura de los caídos?
¿No son la señal de advertencia de una nueva y terrible evolución?
Solo podemos preguntarnos -y esperar- que esas horribles amalgamas de vida y tecnología sean simples casos aislados y no la promesa de lo que está por venir.