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Catábasis

Mara mira a la cámara y deja que hable el fuego de sus ojos. La están esperando, los millones del Distributario, su pueblo de insomnes. Ha despertado su curiosidad con treinta años de análisis meticulosos. Cuando alzan la mirada al cielo nocturno, ven las estrellas de sus observatorios entre las franjas atestadas de hábitats, las largas y delgadas fábricas orbitales, los grandiosos contrapesos de ascensor, las ardientes carreteras de corrientes de materia. "Dejad que os hable de nuestro mundo", dice. Ahí están los hechos de la tectónica y la atmósfera, del agua y del clima: los parámetros del sol que los alimenta. "El año pasado no murió ningún bebé. Ningún niño quedó sin alimento. Ningún joven se hizo adulto sin educación, ninguno sufrió enfermedades que podrían haberse tratado. Hace tiempo que superamos la eutecnología obtenida de la Navespira; pero hemos crecido de forma ecológica y planificada. Hemos evitado la contaminación, hemos erradicado la peste y hemos elegido la paz. No se ha descargado ningún arma de tecnología maliciosa desde hace siglos. Nuestras armas atómicas fueron desarmadas antes de que pudieran utilizarse ni una vez. Somos nuestro propio triunfo". Ha decidido no usar gráficos ni espectáculo. Prefería que recordaran su cara. "Os conocéis a vosotros mismos", dice. "Dejad que os hable de vuestro cosmos. Vivimos en un universo isotrópico, espacialmente infinito, de 12 100 millones de años. Su metalicidad es ideal para la vida y para la propagación de civilizaciones tecnológicas. Con el tiempo, la distancia entre todos los puntos del universo se contraerá hasta cero y el cosmos se hundirá en una singularidad, para luego renacer en el fuego. Aquí no habrá fin para la eternidad". Se detiene. Espera. El mundo entero está ahí fuera, suplicando la respuesta a la pregunta. "Nuestro mundo es un regalo. Y debemos rechazarlo". Son insomnes. Les encantan los secretos. Esperarán a que ella se explique. "Hemos detectado un patrón estampado en nuestro universo por su predecesor: una huella dactilar de las condiciones iniciales en las que nació la existencia. A partir de esta información, hemos confirmado los mitos más primordiales de los insomnes. Nuestro universo es un subconjunto de otro. Vivimos dentro de una singularidad, un nudo en el espacio-tiempo, que orbita una estrella en otro mundo. "La relatividad convencional sugeriría que el tiempo externo a un horizonte de sucesos pasa rápidamente en comparación con un reloj en el interior, pero nuestro universo tiene una relación peculiar con su madre. Miles de años han pasado para nosotros en el Distributario. ¿Fuera? Siglos, como mucho. Somos un rápido en un río lento. "Estas ideas tal vez no os sorprendan, después de siglos de teorías y filosofía. Pero hemos desencriptado nuevos datos de las señales de fondo de las microondas cósmicas y los neutrinos. Hemos descubierto voces… las voces de llamadas de auxilio. Cuentan una historia de valentía, de guerra, y de pérdida desesperada. "No siempre fuimos inmortales. No nos ganamos esta utopía por un pacto con ninguna potencia cósmica, ni por alcanzar una encumbrada condición moral. Somos refugiados. Huimos de un choque apocalíptico entre la civilización de nuestros ancestros y una potencia invasora". Ahora baja los ojos. "Las señales que hemos recuperado nos dicen que nuestros antepasados estuvieron al borde de la derrota. Quizá, de la extinción". "Es hora de que aceptemos nuestra deuda. El Distributario es un refugio, no un patrimonio; una base para reponer fuerzas, no un jardín que cuidar. Os pido, insomnes, que os unáis a mí en la tarea más difícil y más digna que haya afrontado jamás un pueblo. Debemos abandonar nuestro paraíso, volver al mundo de nuestros antepasados y retomar los esfuerzos que abandonaron. Si algunos de ellos han sobrevivido, debemos ofrecerles ayuda. Si tienen enemigos, debemos unir fuerzas. Debemos volver a la guerra de la que huimos y plantar cara allí a nuestros enemigos". Los deja en vilo un momento antes de ir al grano. "También hemos determinado que nuestro patrimonio, nuestra inmortalidad, está ligada a los rasgos fundamentales de este universo. En cuanto nos marchemos, empezaremos a envejecer de nuevo. Con el tiempo, todos moriremos. "¿Os uniréis a mí, insomnes? ¿Responderéis a mi llamada? Lo único que os ofrezco es miseria y muerte. Lo único que os pido es todo lo que podéis ofrecer. Pero veréis una luz estelar más antigua. Caminaréis en una oscuridad más profunda de la que este mundo ha conocido jamás".