Extasiar I
hacer suceder el mundo no ocurrido; agarrar la eternidad en aros de cristal con manos bañadas de sangre y partirla de su círculo. Conocerla como el Fallo, la Isotropía, el clavo que atravesó la recurrencia eterna e hizo la herida del tiempo. Las tautologías acaban en las yemas de sus dedos, en el pliegue entre la piel y la uña. Llámala AILILIA, capitana de la sopa primordial. Comienza con ella esta subcreación.
Primero. Un mandala. Anillos de luz rizada. Pinchazos como estrellas, elementos seleccionados de un grupo de Lie: el esqueleto matemático de este nuevo lugar.
¿Qué es esto? ¿Dónde estoy?
Una hoja de papel, blanca de interferencias. Las manos apoyadas en la cara. Un plasma de quarks y electrones, tan calientes y brillantes que la oscuridad es total. El camino libre medio es demasiado corto para el recorrido de los electrones. El fuego es demasiado denso para la luz.
Ella ha estado siempre aquí. AILILIA. El final es el principio es el final.
Ella dobla el papel en el espacio y el tiempo. Ahora que hay luz, puede leer el papel, y descubre que es la Carta de Amrita. "El sol es la cuna de la vida, pero no podemos quedarnos en la cuna para siempre". Ella era una buscadora. La I de AILILIA, la flecha que apunta a nuevos mundos: ella buscaba un nuevo sol, una nueva Tierra. Su mente pasa por los mundos como un peine. La palabra se convierte en el mundo, el papel se pliega bajo manos ágiles. El dolor punzante al cortarse con un papel: así puede aún sorprenderse Dios.
A partir de ese corte, su sangre se desparrama por el vacío y el universo isotrópico se nuclea alrededor de las gotas que caen.
Soy AILILIA, el principio guía.
Dobla el centro. Soy A L I S I L A, la flecha del tiempo, sinuosa pero en camino.
Soy A L I S I L I, un paso adelante, un elemento cambiado: así es como marca el reloj del mundo, con la permutación en las letras de los nombres secretos.
Soy ALIS LI, la coalescencia en entidades, la compactación de fuego a la deriva en sol y mundo.
Soy Alis Li, el poder que busca nuevos mundos. Tengo una tripulación. Tenía… una nave. Quería llevarlos a un sitio…
(Un mundo paraíso: con dos anillos, belleza imposible y un cielo colmado de estrellas. Ella lo hace realidad con un pensamiento, y en ese pensamiento cae ella misma, deshace su divinidad transitoria, se vincula en la ley a ella misma y a todos cuantos van tras ella. Lo omnisciente no puede explorar. Lo omnipotente no puede luchar. Ella rechaza esa trampa de dioses).
… así.
Así es como despierta Alice Li.