VI. Propaganda
//TRANSMISIÓN GRABADA CON: ENC-UNIÓN-332410205//
//ORIGEN DE LA SEÑAL: DESCONOCIDO//
//TERMINAL DE LA SEÑAL: CANAL_ABIERTO_BANDA ANCHA//
//DESDE EL AUSPICIO DE CALUS, EMPERADOR CABAL DESTITUIDO//
Mis leales súbditos. Los guardianes creen que han derrotado a vuestro glorioso emperador. Cuánta ingenuidad.
Ven los cuerpos que dejan a su paso y dan por sentado que han conseguido la victoria. Ven la sangre y el combustible que corre por los campos de batalla que han arrasado y dan por sentado que han conquistado el territorio. Son como los antiguos cabal: devastan planetas sin pensar en los individuos que resisten.
Pero yo no soy tan cruel. Los mundos que traje a nuestro redil fueron cubiertos de riquezas y se les dio todo por su servicio como cabal… tal como a vosotros ahora. Y será así cada vez que me sirváis.
Algunos de vosotros nacisteis aquí. Sois jóvenes, bendecidos por mi mano con una vida de batallas célebres y festines suntuosos. Lucháis con la voracidad de los gladiadores curtidos. Lucháis por vuestro hogar, nuestro hogar. Me enorgullezco de llamaros hijos míos.
Otros vinieron al desertar de la traidora de mi hija, que se hace llamar emperatriz cuando yo sigo vivo. Qué arrogancia. Qué insolencia. Ya visteis cómo sus planes fracasaron en Torobatl, cómo abandonó la tradición cabal de inclinarse ante la Ciudad y su Luz. Ella lucha junto a los mismos soldados que asesinaron a sus hermanos, mientras yo hago que se rindan ante mi voluntad. ¿Quién es el verdadero líder? La respuesta está clara. Si tan solo ella me hubiera seguido como vosotros…
Por fin. Alabados serán los pocos guerreros de élite que se quedaron con su emperador desde el principio, que engordaron de poder durante el exilio: somos familia. Vosotros habéis sangrado por mí y yo sangraré por vosotros. Mi carne, mis riquezas, mis cálices de vino imperial. Son vuestros. Para vosotros los mayores honores. Y cuando nuestros nuevos cabal se presenten ante la eternidad, vosotros estaréis entre los primeros.
He escuchado los rumores que corren, mis súbditos. Son falsedades suministradas por nuestros enemigos. Vuestro ruego de que no yo no hubiera sido vencido ha sido oído, pues aquí estoy, bien vivo. Vosotros teméis que nos hayan vencido, pero nada más lejos de la realidad.
Os preguntáis si soy un espíritu, si me he convertido en algo que va más allá de los cabal, si he ascendido como lo hizo Acrius cuando se agarró al sol. Voy a calmar vuestra curiosidad: sí, me he transformad en todo lo que imagináis, y mucho más.
Los guardianes creen que han ganado, pero pronto verán la verdad que se han empeñado en ignorar: el camino es largo, pero solo tiene un final. Han contribuido a afianzar mis planes en las bases del universo. Su ataques mezquinos, aunque trágicos en su costo para mi querida tripulación, no pueden detener nuestro propósito.
Así que, soldados míos, os encomiendo esta tarea: haced que el Leviatán resista. No les deis tregua a aquellos que desean pasearse por vuestro hogar como invasores. Es vuestro último deber, antes de que podáis elevaros junto a mí.
No os prometo que todos los cabal que estáis en el Leviatán vayáis a sobrevivir, pero, bajo mi afectuosa protección, viviréis y moriréis en la grandeza. ¿Qué más puede desear un guerrero, sino una vida emocionante y una buena muerte? ¿No os he concedido ambas?
Desde la boca de Amsot, alto escriba del emperador sin límites, Calus, a quien nadie puede contener:
¡Regocijaos! Alabad a Calus, el que asciende. Pues él os lleva en su mente y allí nunca moriréis.