The Grimoire Archive
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IV—Sobre las aguas

De pie entre los árboles en los límites de la Villa, Mithrax contemplaba el agua. Su máscara facial de simbionte, que seguía conectada a su peto mediante una maraña de cables, zumbaba suavemente en el suelo, detrás de él. Cuando se giró para respirar con dificultad a través del respirador de su cuello, vio a Devrim Kay sentado en silencio sobre un saliente rocoso en los límites del bosque. El hombre saludó a Mithrax con un gesto. "Devrim, perdóname". Mithrax tiró de un puñado de cables de la máscara para acercarla y forcejeó torpemente con los delicados cierres. Devrim estiró el brazo para detenerlo. "No pasa nada. No quería interrumpir". Mithrax se detuvo, se quedó sujetando la máscara en las manos y se giró de nuevo hacia el agua. "Entiendo que quieras estar solo", dijo Devrim en voz baja. "Pero, si fuera tú, yo no lo haría". "Puedes quedarte", dijo Mithrax con un hilo de voz que evidenciaba la falta de procesador vocal. Se rascó las viejas cicatrices que tenía a un lado del rostro e hizo un gesto de dolor cuando sus garras rozaron las nuevas heridas que le había infligido la explosión de estasis de Eramis. "No has salido tan mal parado", dijo Devrim. El alivio que Mithrax escuchó en su voz le hizo girarse hacia él sobresaltado. El dolor era palpable en el rostro del viejo elixni, y Devrim palideció. "Lo siento mucho, no quería faltarte al respeto", dijo Devrim con una mano en el corazón. "Es un alivio que hayas sobrevivido. De verasverdadveras". Mithrax inspiró temblorosamente el éter y se abrochó la máscara facial. Sin mediar palabra, comenzó a caminar entre los árboles. *** "Perdón, Mithrax". A través del comunicador de su casco, Mithrax escuchaba la voz de Devrim demasiado cerca, algo que le incomodaba. El elixni se apoyó en un árbol, como si de pronto estuviera profundamente cansado. "Lamento la intromisión; he aprendido a infiltrarme subrepticiamente en las comunicaciones elixni. Lo que he dicho antes ha sonado fatal. Lo cierto es que no he escogido nada bien mis palabras. 'Mea culpa'… Ah, eso significa 'la culpa es mía' en un antiguo idioma de la Tierra. Espero no estar empeorando las cosas". Mithrax reprimió sus ganas de contestar con un ensordecedor pitido y se cogió el abdomen con los brazos como si quisiera aflojar el nudo que allí se había formado. "Sigo con vida gracias al sacrificio de una amiga y la compasión de una enemiga", respondió Mithrax con aspereza. "Si se me permite, por lo que conozco a Amanda y Eramis, sigues con vida porque te ganaste el respeto de ambas", apuntó Devrim. "Amanda sacrificó su vida por mí", dijo Mithrax vacilante. "Yo no habría consentido un intercambio semejante". "Fuiste tú quien me dijo que nuestras vidas no nos pertenecen solo a nosotros", arguyó Devrim. "Creo que Amanda habría estado de acuerdo". Se produjo un largo silencio. "Mithrax", dijo Devrim finalmente. "He estado pensando. Con todo esto de la guardia de la reina…, ¿existe algún tipo de guardakells?". Se escuchó un leve bufido, luego un clic y silencio. "Un kell no necesita protección", fue la malhumorada respuesta que escuchó Devrim detrás y que casi le hace dar un respingo. Devrim se giró para observar las palpitantes luces rosas de la máscara facial de Mithrax. "'Protección' no es la palabra correcta", dijo. "¿Tal vez solo 'ayuda'?". Mithrax se quedó inmóvil durante un instante y luego indicó a Devrim que se hiciera a un lado con uno de sus brazos inferiores. El explorador le hizo hueco y el elixni se sentó a su lado. Ambos se quedaron en silencio, contemplando el agua juntos.