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Cuestión de desconfianza

Mientras Ikora se acercaba a la consola del CLME, escuchó un grito y una figura salió de entre las sombras para abalanzarse sobre ella. Las manos de Ikora se movieron instintivamente para protegerse y asestarle un golpe mortal, pero se detuvo cuando reconoció a su atacante. Dejó que Elsie la agarrase de la pechera y la lanzara contra el mamparo. "¿No te enteraste de lo que te dije?", gritó Elsie con manos temblorosas por la frustración. "¿Cuántos informes, Ikora? ¿Cuántas veces te he contado lo que vi?". El dolor de su voz resultaba desgarrador para Ikora. Se sabía las historias casi tan bien como Elsie: la exo había regresado de un futuro en el que Eris Morn tenía el control sobre todo e incluso había sometido a Savathûn a su voluntad. No había terminado bien. Elsie se apartó y, furiosa, comenzó a andar. "Elsie", dijo Ikora con amabilidad. "Conozco el futuro del que provienes, pero no es este". "He visto lo que ocurre cuando Eris Morn se hace con un poder desenfrenado", murmuró Elsie. "He olido los cadáveres". Ikora quería consolar a Elsie, pero sabía que cualquier atisbo de camaradería la alejaría aún más de ella; así que se limitó a alisarse la túnica. "La Oscuridad corrompió a la Eris de tu línea temporal", dijo con serenidad. "Ahora sabemos cómo usar la Oscuridad sin perder el control". "Fue el poder lo que corrompió a Eris Morn, Ikora", objetó Elsie. "¡El mismo poder que quieres que los guardianes le… le…", casi se le atragantan las palabras, "otorguen como tributo a través de los rituales de la colmena! ¡¿Crees que eso es mejor?!". Ikora respiró hondo. "Te entiendo", dijo con una autoridad solemne. "Y, pese a que confío en Eris, no perderé mi objetividad. Si hay que tomar medidas, lo haré". Elsie sacudió la cabeza. "Me pregunto si dijiste lo mismo antes de que enterraran tu cuerpo entre los escombros de la Torre". Ikora esperó. Como le dijo Osiris una vez, de nada sirve hablar cuando la otra persona no está dispuesta a escuchar… "Lo noto en su voz", le confió Elsie. Sonaba empequeñecida. Verdaderamente asustada, pensó Ikora. "Se escucha incluso cuando adopta su forma de la colmena. Sonríe cuando habla". Elsie respiró con lentitud. "Cuando lideró sus tropas desde el Bastión Escarlata. Cuando atacó al Viajero. Cuando nos volvió a los unos contra los otros y me obligó a…". Ikora levantó la mano para impedir que lo dijera. "Matar a mi hermana", susurró Elsie como implorando comprensión. "Matar a Ana. Eris sonreía igual que ahora". Ikora entrelazó los dedos y bajó la mirada. "No pienso volver a verlo", zanjó Elsie con una voz gélida.