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La longitud de una cadena | Parte II

Su marcha debe ser secreta. "Nadie aparecerá", asegura a Jol. "Nos escaparemos en el cénit. ¡Para cuando se den cuenta, ya estaremos aterrizando en la Bahía del Meridiano!". "Eres de una chulería insoportable", dice Jol, "y para cuando lleguemos, toda la ciudad sabrá que tramas algo". "De eso nada". Cuando emprenden el camino a su nave, se encuentran las avenidas y las galerías atestadas de multitud de fans y seguidores de Uldren vitoreando. Él saluda y saluda, se gira, sonríe, de mejor humor que el que tal vez nunca vuelva a tener. Y si hay una pequeña sombra en su ánimo es el miedo y la certeza de que esta gente lo ama solo por su cercanía a la reina. ¿Se preguntan alguna vez por qué desafía constantemente sus normas? ¿Por qué se aventura siempre tan lejos de ella? Quiere la aprobación de su hermana. Él lo sabe y lo acepta. Pero quiere su aprobación por algo que ella no esperaba, que no planeaba y preveía, y que no tenía en cuenta: quiere que ella le dé las gracias sorprendida. Si te alejas de alguien para probar la longitud de tu cadena, no puedes saber lo larga que es hasta que se queda corta. ¿Tiene eso sentido? Uldren cree que sí. Uldren teme que sí. O es completamente libre de su hermana (libre de elegir estar a su lado, de elegir por voluntad propia), o la cadena es más larga de cuanto él ha logrado recorrer.