Acordes de significado
6.
Nasan se encuentra en medio de una multitud de miles de personas cuando Mara Sov se dirige a los insomnes y les habla del mundo agonizante que abandonaron. La situación la golpea por sorpresa como una punzada devastadora en cada rincón de su cuerpo. Se pasa cuatro noches en vela con un nudo en la garganta que apenas le permite respirar. Sostiene el tarro de plata contra su frente, concentrándose en su peso constante y frío, y se da cuenta de que tiene que marcharse.
7.
Se topa con su vieja amiga Sjur. En medio de las agitadas preparaciones para su marcha, parece haber tiempo para conocer a Mara. Nasan pone su ser y sus cualidades a su servicio. Jura hacer lo posible para convencer a los que se queden atrás…
"No", la interrumpe Mara con el tono de un té amargo. "Nunca te pediría algo así, ni a ti ni a nadie".
Nasan vacila.
"Ayuda a los que hayan tomado su decisión, sea cual sea. Ayúdalos a paliar su dolor". Le estrecha la mano a Nasan. La tensión de su mirada se alivia. "Eso es más importante".
8.
El éxodo es totalmente aterrador. Nasan nunca había experimentado un sentimiento tan profundo de escisión, ni siquiera al dejar atrás a una pareja, una comunidad o un escondite apreciado.
Conforme el Distributario se va reduciendo poco a poco a lo lejos, observa el tarrito de plata entre sus manos y se pregunta a quién dejó atrás en el mundo al que regresaban para poder protegerlo. Se pregunta si seguiría con vida.
9.
Sjur es una compañera transparente y dispuesta, como lo era ella en el campamento de la Diasirmo, pero Mara es una incógnita. Nasan se siente atraída por ella, pero no por su tez de porcelana, sino por sus múltiples corazas defensivas. Hay muchas verdades diferentes que resuenan en las cuidadosas palabras de Mara: acordes de matices de significado que cree que puede ser capaz de dividir en notas más claras para las mentes aterradas que ansían la sencillez.
Hace lo que puede. En las horas tranquilas y conversaciones fragmentadas, se transforma en una consejera poco convencional para la aspirante a reina.
Cuando los frágiles intentos iniciales de reconstruir la sociedad terminan de malas formas en la Larga Noche Intranquila, después del descubrimiento del Viajero y de los caídos, y de las inevitables revueltas y deserciones, Nasan aborda de nuevo a Mara para ofrecerle sus servicios. "Deja que vaya tras ellos", le suplica ni un día después de la proclamación que todos siguen escuchando en sus cráneos en vez de en sus oídos. "No pretendo hacerlos cambiar de parecer ni convencerlos de que vuelvan. Solo…".
"Entonces, ¿qué pretendes hacer?", le pregunta Sjur con curiosidad. Mara la observa con una paciencia intemporal, esperando a que encuentre las palabras.
Nasan frunce los labios. "Quiero que comprendan que eres… que… que eres buena. Que no eres lo que ellos piensan". Al percibir la crispación de Sjur, ella alza la mano. Sin embargo, para su alivio, Mara le hace un leve gesto. "Y si aun sabiéndolo prefieren vivir lejos de nosotros en la Tierra, no pasa nada. Esa será su elección".
"No necesito que lo comprendan", responde Mara con suavidad. Su voz firme esconde un atisbo de aflicción casi imperceptible.
"No", coincide Nasan, aliviada al saber que Mara está dispuesta a considerar esta verdad. "No lo necesitas. Tienes la valentía de no ser del agrado de todos, y eso no es habitual. Sin embargo, a veces resulta igual de importante cultivar la benevolencia…". Sobre todo si has olvidado qué se siente al no saberlo todo, piensa para sus adentros.
Mara aparta la mirada. Nasan observa con atención y cree que pueden haberla oído. Sjur cambia de postura con impaciencia, cansada de tanto silencio elocuente. Han sido diecinueve horas interminables.
"Si vas", dice Mara al fin, "no podrás volver".
Nasan oye la verdad en sus palabras. Se aproxima y estrecha la mano de Mara. "Por supuesto".
10.
Y, así, se marcha a la Tierra. Lleva un kit de supervivencia, un fusil de caza y el tarro de plata deslustrada que la ha acompañado durante toda su existencia.
Deambula por una pradera yerma, pero no se topa con ningún insomne. No predica sus ideas.
Apenas dos semanas más tarde, un grupo de alzados (salvajes con miedo de sí mismos, de los demás y de lo desconocido) le tienden una emboscada en su solitario campamento y la asesinan mientras duerme.